Espacio Crítico otoño 08

ejercicios de alumnos del Laboratorio de Periodismo UIA

Un día trágico Agosto 14, 2008

Miércoles por la mañana. Mi cama estaba más cómoda que de costumbre, todo estaba en perfecta posición; inclusive mi cuerpo el cual en momentos, puede sentirse pesado y muerto. Escuché el ti-ti, ti-ti, de ese aparato infernal por tercera vez y me di cuenta de que era hora de enfrentar el día.

El frío en el ambiente me despertó de la pequeña siesta que estaba tomando camino a la universidad, lo único que podía ver por la ventana del camión, era niebla y muchas luces que reflejaban el comienzo de un día laboral. Por fin llegué y comencé a trabajar; Verano 2007. Estadística nunca fue mi fuerte, pero no me desagradaba del todo… números por aquí, fórmulas por allá… y un profesor muy peculiar que parecía ser un adulto joven, más que nada de espíritu; alguien “cool”. Llegó el turno de Opinión Pública; qué horrible clase… aún hoy en día no recuerdo lo que aprendí ahí, lo único que recuerdo es esa llamada, en esa clase, con la cual mi vida comenzó a tomar un rumbo completamente diferente. Me salí corriendo del salón y conteste…

-¿Bueno?

-Tranquila Carmen, ¿Qué pasa?

-¿Cómo que no va haber porras si presentamos en una semana?

-¡¿Qué?! ¡¿Le dispararon a una maestra?! ¡¿A quién?!

-¿No sabes?

-¿Están bien?

-Entonces no sabes de las demás… No los dejan salir de los salones… Ok, voy a intentar comunicarme con las demás niñas… Tranquila, no pasa nada…. No tengas miedo, todo va a estar bien…. Cualquier cosa márcame… y yo a ti.

-Bye

En ese momento todo se me vino encima, no sabía qué pensar, qué hacer y después de unos segundo de estar inmóvil y perder el conocimiento por la impresión, le hablé a mi mamá y le conté la situación… mi hermana continuaba cautiva en esa escuela… y al parecer mi mamá no sabía nada de lo acontecido, sólo estaba en un estado de angustia muy grande de ver cómo la escuela estaba llena de patrullas, helicópteros y periodistas; afortunada o desgraciadamente nuestra casa está en la esquina del colegio.

Cuando le dije lo que había ocurrido, no pudo contestarme, el silencio se apoderó de nuestra conversación; finalmente lo único que me pudo decir fue “vente para acá”.

En ese momento mis acciones y movimientos fueron realizados por inercia, no podía pensar, sólo sentía como si tuviera dos vasos de cristal en los oídos, escuchando únicamente mi respiración.

Llegando a mi casa, el caos no había cesado. Felipe Villanueva, que es en donde se encuentra la escuela y en donde vivo, continuaba cerrada; había patrullas y algunos medios de comunicación, un helicóptero también seguía volando por los alrededores de la colonia, sin embargo, el cuerpo de la víctima había sido retirado, sólo quedaban los pobres maestros, empleados de la escuela y alguno que otro alumno que no había sido recogido por sus padres… dentro de todo el embrollo, la situación estaba más tranquila en cuanto a la gente externa que rodeaba la escuela, por otra parte, todos aquellos que conformamos esa comunidad estábamos destrozados y choqueados por lo acontecido.

Abrí la puerta del departamento y vi a mi hermana sentada en la sala con su mejor amiga, no pude hacer otra cosa más que sonreír y abrazarla. Fue ahí cuando me dijo que la víctima había sido Carla, directora de Pre-escolar y que un padre de familia la había asesinado…

No había una explicación coherente…

A penas eran las 10:00 de la mañana. Sin embargo, no pasaron más de tres horas cuando llegaron varios coches, se bajaron como ocho personas y comenzaron a gritar a través de un megáfono… “¡En exclusiva! ¡Mataron a la directora de Pre-escolar en el colegio Churchill! ¡Entérese de lo sucedido!”. En ese momento sentí cómo me empezó a hervir la sangre y no quería hacer otra cosa más que agarrarme a madrazos a esos tipos… personas sin tacto, que no le importa otra cosa más que vender, sin tomar en cuenta el dolor que le pueden causar a otros.

Sólo pensé: ¡Malditos sean los medios de comunicación y su visión materialista!

Más pronto que el cambio de una estación a otra, la noticia se encontraba en todos los medios de comunicación; en todos los noticieros, programas de radio, periódicos, blogs, sitios de Internet… no había un espacio en donde nos dejaran respirar nuestro dolor.

Al parecer había sido un padre de familia llamado Fernando Martínez González de 50 años, que vivía en la misma colonia de la escuela. Aproximadamente a las 08:20 a.m. entró a las instalaciones de la misma, saludó a su hijo, a una maestra y a la misma Carla cuando llegó. Al adentrarse ella a su oficina, Martínez González lo hizo enseguida junto con otras personas… ese fue el momento cuando le disparó. Al parecer este hombre estaba bajo el influjo de cocaína y abogaba que “el arma se disparó solita”. Fue sentenciado a auto de formal prisión.

En varios noticiarios se informó que Fernando Martínez lo había hecho por una supuesta violación que sufrió su hija dentro de la escuela, otra de las versiones era porque Carla había abogado en contra de él en su juicio de divorcio, pero como mencioné antes, nada de eso era coherente y menos para las personas que somos allegadas al colegio y a las personas que traban en ella también.

Más tarde, por ahí de las 6:30 p.m., me asomé a ver cómo estaban las cosas desde mi balcón y para mi sorpresa, varios padres de familia y allegados, estaban reunidos en la entrada principal del colegio con veladoras, rezando y construyendo un pequeño altar en honor a Carla. Un nudo en la garganta se formó en mí y entre lágrimas y sentimientos encontrados, le hablé al que fue mi director de preparatoria para avisarle lo que estaba viendo, él estaba en junta con los demás directivos, por lo que me pidió que fuera con los papás y estuviera presente en lo que se estaba llevando a cabo para que lo mantuviera al tanto. Qué momento más difícil… los medios empezaron a rodear la pequeña ceremonia que se estaba llevando a cabo, intentando obtener una “exclusiva”; querían conseguir una entrevista de alguien que trabajara ahí, un alumno, un padre de familia, quien fuera, sin embargo, nadie de los que estábamos ahí les dijimos nada.

Llegó el momento del velorio, todo estuvo más o menos tranquilo en cuanto al involucramiento de los medios. Al otro día cuando se iba a enterrar al cuerpo, fue cuando los medios estuvieron más presentes tomando fotografías por todos lados, video… en fin, haciendo su “trabajo”. A un año de lo acontecido, se hizo una misa en reconocimiento de Carla, los medios estuvieron presentes hasta dentro de la Iglesia, obviamente el sacerdote les pidió que se retiraran de la misma, ya que era una falta de respeto hacia la difunta y a las personas que estábamos ahí. ¿Cómo es posible que por tener una exclusiva, no sean capaces de tomar una distancia respetando el dolor de las personas involucradas? ¿Vale más el hecho de vender que lo que un se humano siente?

Con esta experiencia me di cuenta de que las personas hacen cualquier cosa para obtener lo que quieren, sin que les importe la persona que tienen junto. Que tristeza que se tenga que llegar a tal grado para “sobresalir profesionalmente”, ya que llega un momento en donde no sabes en quién confiar, por lo que los medios están diciendo al igual que el momento en el que tu vida personal se puede volver un circo, al no tener privacidad y respeto por el dolor que estás sintiendo en una situación como esta.

 

One Response to “Un día trágico”

  1. Fernando martinez Gonzalez Says:

    Interesante y en efecto tragico, que coincidencia tenemos el mismo exacto nombre


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